jueves, 3 de septiembre de 2009

Guernica de Picasso

Cuando se cuestiona qué hace de cualquier forma de expresión humana una obra de arte, las respuestas se diluyen en una gran gama de yo creos. No queda más que la suposición cuando se trata de la interpretación del pensamiento de un hombre por otro(s). Pensamiento que, además, ha debido pasar varios filtros antes de llegar a una forma perceptible por los sentidos de otro: entre el inconsciente y el consciente, entre el consciente y los medios de expresión mecánica del cuerpo (principalmente, las manos y la boca) y de ahí a los elementos externos que se transforman para convertirse en creación. Para su interpretación, el observador debe seguir un camino inverso: de la percepción a la racionalización e interpretación que dependen de la experiencia individual. Podemos identificar entonces 4 variables encadenadas, por lo menos, que permiten creaciones e interpretaciones tan diversas como la combinación de todas las posibilidades para cada una de ellas.

Sin embargo, el fenómeno de la clasificación de una creación artística como "obra de arte" va más allá de esta conexión interpretativa entre el creador y uno de sus observadores. Es una cuestión sociológica, más que psicológica, pues las obras de arte lo son por consenso general; porque hay un bagaje común a una cantidad considerable - e influyente - de seres humanos que les permite coincidir en que tal o cual creación es ARTE. Para el estudio de la obra que nos ocupa se me ocurren 3.

En primera instancia se considera el autor de la obra y sus atributos personales. Picasso tuvo la suerte de ver revelado su talento tempranamente. El excelente manejo de técnicas tradicionales desde los 10 años de edad fue abriendo para Picasso las puertas del reconocimiento social en su época.

En segundo lugar se puede considerar el efecto del entorno social del artista.
Su capacidad para reflejar la realidad externa, e.g. tema de saltimbanquis, e interna, como en La Muerte de Casagemas, y las corrientes
artísticas del círculo bohemio en que se desenvolvía le valieron a Picasso el reconocimiento de artistas contemporáneos y, así, de la sociedad de su época.

Por último, la reinterpretación de grandes maestros y sus propias obras tardías realizadas utilizando un estilo extraordinario y una técnica innovadora rompe con el
figurativismo - estilo predominante hasta ese momento - y sus líneas perfectas hicieron que las obras de Picasso, en las que se aboca a la modificación de realidad
de acuerdo con su perspectiva, sean consideradas verdaderas obras de arte por la sociedad de su tiempo y las subsecuentes hasta nuestra época.

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