Las universidades a lo largo de la historia, han ocupado un puesto fundamental en el avance de las sociedades, éstas son semilleros donde germinan los procesos de mejora social que dan inicio a una actitud crítica sobre los acontecimientos sociales y políticos. Al fungir también como centro de reunión de talento, ideas innovadoras y visualización de oportunidades, las universidades tienen la capacidad de aportar no sólo la crítica, sino las alternativas para la solución de conflictos entre grupos sociales.
Ser estudiante de una Universidad acarrea una responsabilidad social. El universitario está obligado moralmente a utilizar su conocimiento en pro del crecimiento de la sociedad, canalizado en proyectos cuya inspiración se encuentre en los valores que la sociedad misma posee y que aquel ha recibido como parte de esta.